“Sacerdote de Schoenstatt, no tengo vocación para otra cosa”

Hace unos años Cristián Rodríguez uno de los valientes corazones que recibió el pasado 4 de mayo en Bella Vista, Santiago de Chile, junto al Santuario Cenáculo de Bellavista el Sacramento del Orden en el grado del diaconado estuve por tierra guaraní y hasta hoy día guarda recuerdos de su paso por el país. 

Han pasado cuatro años desde que estuve en Paraguay; miro hacia atrás y parece mucho tiempo, sin embargo los recuerdos, las personas y la familia de Schoenstatt Paraguay siguen igual de presentes en mi vocación y mi vida. Gracias por estar con la oración, la compañía y la preocupación por nuestra vocación.

Me pidieron si podía contar algo sobre el camino de formación y mi experiencia en estos diez años. Como bien saben, es un camino largo y pasamos por varios lugares y países. Sí, diez años formándonos, sin embargo, con sinceridad les digo, no se me hicieron tan largos y creo que fueron necesarios. Ahora de un día para el otro, vienen numerosos cambios y sólo me queda confiar en Dios y en estos años de preparación.

Puedo decir que estos años estuvieron marcados por: mi relación con Dios y con la Mater, mi comunidad, la familia de Schoenstatt y mi familia.

Querer ser sacerdote es el primer paso, sin embargo, cuando entré no sabía qué significaba realmente ser sacerdote. En este tiempo fui aprendiendo y descubriendo mi vocación: la relación con Dios y con la Mater son el centro y mi fundamento, si no alimento este vínculo, difícilmente pueda llegar a buen puerto; dar a conocer a Dios y  su misericordia. Para mostrarlo, primero tuve que encontrarme con Él en los momentos alegres, en los tristes, en los éxitos, en los fracasos y también en la monotonía de los días que pasan casi sin darme cuenta.

Un vínculo que sigue profundizándose, un Dios al que sigo descubriendo y en el que confío. Sé que mi vocación es un regalo, los méritos personales fueron cayendo con los años hasta descubrir que es gratuidad, solo gratuidad y por eso estoy enormemente agradecido.

Pero la vocación al sacerdocio tiene una amplia gama de posibilidades y una de ellas es Schoenstatt, con sinceridad, no me imagino siendo sacerdote en otra parte… todavía recuerdo en un primer momento la afirmación para mi papá: “Sólo sacerdote de Schoenstatt, no tengo vocación para otra cosa” era difícil de entender, hoy sabe que es así. En estos años la comunidad puso su confianza en mi persona, pocos conocen la dedicación sacerdotal y las fuerzas que hay en la formación de cada uno de nosotros; fuerzas que tienen un solo objetivo: que nos encontremos con Dios y encontremos el camino que nos hará más plenos en esta vida.

Esto es una parte importante, otra es la amistad, el trabajo en equipo, la reflexión del camino a seguir a cada paso para hacer la voluntad de Dios y anunciarlo. Nuestro sacerdocio se sostiene en nuestros cursos, donde se comparte un ideal, donde nos encontramos con quienes realmente nos conocen y nos aceptan en profundidad, las dificultades de la vida son llevaderas gracias a esa fraternidad que sostiene, educa e impulsa.

La familia de Schoenstatt como bien conocen, nos recibe, vela por nuestra vida y reza por nosotros, nuestra vocación está enfocada en ella y sólo ahí podemos planificarla. Esto fue un descubrimiento de mi formación.

Finalmente, pero no por eso menos importante, está la familia, que camina con nosotros y juntos aprendemos a descubrir que implica una vocación distinta dentro del núcleo familiar y de las amistades que estuvieron con nosotros antes, durante y después de la decisión de entrar a la comunidad. Son ellos los que independientemente donde estemos, siempre están detrás y a los cuales acudimos en todas las circunstancias que nos tocan.

Me atrevería a decir que si una familia no apoya con los años la vocación a la vida consagrada, esa vocación termina por marchitarse puesto que es un pilar fundamental para nosotros.

Finalmente les cuento que haré mi diaconado en Tucumán, donde me ordeno sacerdote el 9 de noviembre. Agradezco a la Mater y a Dios por su llamado y confío en que ellos seguirán guiándome. Muchos saludos.

 

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