“Un JM para mí es una persona que trata de ser su mejor versión de sí mismo en su día a día”, señaló Ferdi Giménez, actual Jefe de la Juventud Masculina de Ciudad del Este, sobre lo que representa para él ser un JM.
Ferdi recordó que llegó al movimiento gracias a una invitación, “esa sin dudas fue la mejor invitación que me podrían haber dado en el 2014. Para ser parte del Retiro Testimonio de Vida”.
Pero había algo que le faltaba para unirse por completo a Schoenstatt y la Mater, recién en el 2017 -gracias a que selló su Alianza de Amor- entendió que dar este gran paso era eso que tenía pendiente.
“La Alianza no solo implica aceptar, sino entender el compromiso que tenemos haciendo esa alianza, es lo más hermoso poder concretar este gran paso”.
Sobre lo que implica estar al mando de la JM de Ciudad del Este refirió que es responsabilidad gigante. “Yo entré a la rama de universitarios hace solo un año y recuerdo que cuando entré pregunté ignorantemente: ¿Cómo se hace para llegar al menos a la terna?, me dijeron tantas cosas, me dieron ejemplos de personas a las que admiro mucho y pensar que ahora tengo la oportunidad. Me dejaron la vara bien alta, pero voy a entregarme por completo para no defraudar a nadie”, destacó Ferdi.

En cuanto a lo que tiene pensado llevar a cabo para que la JM siga creciente en el este del país comentó que le gustaría inculcar mucho el apostolado, y que no sea solo sea algo de la JM sino de las familias.
“Creo que es momento de salir a las calles, y no balconearnos, vivir un año en acción sería la propuesta”.
Por otra parte, resaltó que siempre le asombro el carisma y la buena onda que transmiten todos y cada uno de los chicos, “nunca vas a estar solo o con nadie con quien conversar, siempre están para lo que necesites”.
Finalmente Ferdi no quiso desaprovechar para compartir que dentro del movimiento conoció las Misiones Universitarias, que lo atraparon desde el primer momento.
“Con las MUC en el 2017 mi primer pueblo fue Caacupé. Recuerdo haberle dicho a mi mamá que desde esas misiones ya no iba a estar en Semana Santa con mi familia, porque quería ir siempre a misionar. Ahí conocí a personas increíbles, mi vida como misionero fue creciendo y considero que ser misionero es una de las cosas más lindas que me dio Schoenstatt, el saber que a pesar de mis debilidades, de mis defectos, tengo un llamado a ser un instrumento para llevar el amor de Dios y María, a lugares desolados de la iglesia, de la palabra de Dios, a lugares en donde realmente María necesita que le llevemos”, concluyó.

Ferdi Giménez


