El 1 y 2 de diciembre se realizó en Tupãrenda la jornada bianual de Planificación de la Familia de Schoenstatt en Paraguay. Un equipo de personas, delegado por la Central Nacional de asesores, con generosidad y entrega, se dedicó meses atrás a preparar esta jornada en la que quisimos estar “en modo 2020”, es decir, ponernos en camino hacia el 2020 como Familia paraguaya. En la elaboración previa se realizó un excelente trabajo de consulta para visualizar las inquietudes, los anhelos y desafíos que están en los corazones de los miembros de nuestra Familia. Tomando eso como base, nos reunimos en Tupãrenda durante ese fin de semana y hemos experimentado una verdadera vivencia de Cenáculo todos los representantes del Movimiento de Schoenstatt en Paraguay que pudimos participar. Destacó el excelente espíritu, la apertura, el diálogo, el clima de oración, que pudimos vivir. Destacó la alegría de sabernos y experimentarnos una misma Familia, un “solo corazón en el Padre” (“Cor unum in Patre”).
En esa jornada la familia de Schoenstatt formuló su objetivo para vivir y trabajar de cara al 2020: “Vivir con coherencia como apóstoles del Padre, cuidando la vida y la familia”. De este objetivo se elaboró el lema: “Sí Padre, apóstoles por la vida y la familia”, el cual quiere ser una consigna que nos debe motivar y recordar siempre el objetivo propuesto. Quisiera en estas líneas destacar los elementos que me parecen centrales y fundamentales:
VIVIR CON COHERENCIA
Queremos “vivir con coherencia” nuestro ser cristiano, nuestra realidad y condición de bautizados y de aliados de María. Queremos y anhelamos vivir y demostrar con nuestra coherencia y testimonio de vida que somos hijos y aliados de la Mater, hijos del Padre Fundador, quien solía hablar con frecuencia que el primer apostolado que debemos vivir y encarnar cada día, es el “apostolado del ser y del testimonio de vida”. En todas partes, empezando en nuestros hogares, en los lugares donde trabajamos y estudiamos, en todos los ambientes queremos vivir esa coherencia de vida que no es otra cosa sino el empeño serio, magnánimo y cotidiano por vivir la santidad de la vida diaria, esa santidad que debemos vivir desde la fuerza de nuestra Alianza de Amor. Tomando las palabras del Acta de Fundación “Amo a los que me aman, pruebenme primero con hechos que me aman realmente”, podríamos decir: “Pruebenme primero con su coherencia de vida, que me aman realmente y que toman en serio su propósito”.
SOMOS APÓSTOLES DEL PADRE
Somos apóstoles del Padre y queremos seguir creciendo en ello. Un “apóstol” es un enviado, es un instrumento que lleva en su corazón encendido el fuego de la misión. En el 2018, año del Padre Kentenich que hemos concluido, hemos fortalecido nuestra conciencia de ser hijos, discípulos, apóstoles y forjadores de la Familia del Padre. Queremos vivir y encarnar su carisma y llevarlo a los demás, regalarlo a la Iglesia y a la sociedad. Como aliados de María, deseamos entregarle al Paraguay el gran tesoro de la espiritualidad, la pedagogía, el carisma y la misión que nos legara nuestro Padre para responder a los desafíos de nuestro tiempo. Desde nuestros Santuarios, ermitas y santuarios del hogar, imploremos el fuego del Espíritu Santo para ser esos apóstoles encendidos llamados a renovar la Iglesia y el mundo de hoy.
QUEREMOS CUIDAR LA VIDA Y LA FAMILIA
Vivimos en tiempos en donde la vida y la familia están en riesgo y se hallan amenazados por diversos y múltiples factores. Somos seguidores de Jesucristo, que es y se llamó a sí mismo “la Vida” (Cfr Jn 14,6). Adoramos y anunciamos a la Santísima Trinidad, que es comunidad de Personas que se unen eternamente en el amor y de quien brota el misterio de la familia humana creada “a su imagen y semejanza” (Cfr Gn 1,26).
Queremos empeñarnos en cuidar, valorar, desarrollar y fructificar toda vida humana desde el instante de su concepción hasta su muerte natural. Queremos cuidar y amar la vida en todas sus dimensiones: física, psíquica, afectiva, espiritual, sobrenatural… queremos ser defensores, custodios y apóstoles de la vida, especialmente de la más frágil, vulnerable y postergada. La Familia es el “santuario del amor y de la vida” (San Juan Pablo II), lugar en donde la vida es acogida, cuidada con amor, favorecida, desarrollada, entregada y donada. La familia, que ha sido creada y pensada por el Padre Creador, es un tesoro que debemos valorar, cuidar y anunciar. Pero también, como hermanos en la Alianza, queremos ser y gestar familia en todos los ambientes y en todas nuestras comunidades, queremos esforzarnos para que nuestra Iglesia tenga cada vez más un rostro de familia. Nosotros mismos, como Familia del Padre, queremos aspirar a ser cada vez más esa familia que él soñó para los más nuevos tiempos. Cuidando de la vida y la familia queremos “Ser Nación de Dios, corazón de América” y así empeñarnos en forjar el Paraguay de hoy y del futuro.
Tenemos mucho por hacer. En la jornada nos dimos tiempo para pensar y proyectar numerosas iniciativas para llevar a la práctica en este tiempo. Les pido a todos, en sus respectivas comunidades y diócesis, que acojamos este objetivo y este lema como una voz de Dios para nosotros de cara al 2020, como nos enseñaba nuestro Padre, y que podamos en nuestras ramas, comunidades y grupos dialogar e intercambiar sobre ellos, y formular, definir y proyectar acciones e iniciativas concretas para así llevarlo a la vida. Pidamos a nuestros santos paraguayos San Roque González y la beata Felicia de Jesús Sacramentado “Chiquitunga”, que nos bendigan y alienten desde el cielo en nuestra lucha por forjar la Nación de Dios. Desde el santuario de Tupãrenda, donde arden nuestros corazones en amor por nuestra Reina, renovemos nuestra alianza de amor y pongámonos en manos de María para que podamos “Vivir con coherencia como apóstoles del Padre, cuidando la vida y la familia”. Renovemos cada día nuestro amor a Ella y a nuestro Padre y digamos: “Sí Padre, Apóstoles por la vida y la familia”. Con mi bendición sacerdotal imploro abundantes gracias para todos ustedes en este nuevo año que se inicia:
* Director Nacional del Movimiento de Schoenstatt en Paraguay


