Queridos hermanos en la Alianza del Paraguay:
Les envío a todos un afectuoso saludo desde el Santuario Joven. Como todos saben y es de público conocimiento, según la resolución S.G. N.90 del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y basados en el decreto presidencial N. 3442 del 9 de Marzo del corriente año, por el cual se disponen las medidas preventivas ante el riesgo de expansión del COVID- 19 (Coronavirus), como también de acuerdo a las disposiciones de la Conferencia Episcopal del Paraguay establecidas en su “Carta por motivos de alerta sanitaria” (11/3/2020), queremos informar a la Familia de Schoenstatt que a partir de hoy y por 15 días sucesivos, hasta que siga en vigencia el decreto del Ministerio de Salud pública:
– Se suspenden todas las jornadas, encuentros, campamentos y retiros organizados que se habían fijado en estos días, precisamente para evitar la aglomeración de personas.
– Se suspenden todas las celebraciones eucarísticas en nuestros santuarios y centros, incluidas las Misas de los días Domingo (Como leemos en la Carta de nuestros obispos: “Los fieles quedan exceptuados del precepto Dominical de los Domingos 15 y 22 de Marzo”, ver el Código de Derecho Canónico no 87 y no 1245).
– Se suspenden las actividades pastorales, formativas, litúrgicas que tengan lugar en nuestros santuarios y en nuestros centros pastorales. En cada santuario también los rectores y asesores del lugar, dispondrán medidas especiales, por lo cuál les pido que estén informados acerca de ellas.
– Si bien nuestros 3 santuarios filiales (Tupãrenda, Santuario Joven y el Santuario del Terruño en Ciudad del Este) permanecerán abiertos, les recuerdo que se evite la aglomeración de personas para poder así controlar la propagación de la enfermedad.
Hago un llamado a todos, para que como Familia de Schoenstatt en Paraguay, nos comprometamos seriamente en cumplir y acatar las disposiciones del Ministerio de Salud pública y Bienestar Social como las que por medio de la Conferencia Episcopal paraguaya y del Movimiento de Schoenstatt hemos elaborado. Todo ello ayudará a evitar la propagación del virus y cuidar así la vida y la salud de todas las personas. En este año en que como Familia queremos ser “Apóstoles del Padre cuidando la vida y la familia”, con más razón debemos ser cuidadosos y solidarios y actuar con coherencia, pensando en el bien común y en el de cada persona de nuestro pueblo
Asimismo, hago un llamado a que recemos más especialmente en este tiempo. Si bien no podremos asistir físicamente a la Eucaristía, más que nunca tenemos que elevar nuestras oraciones desde nuestros hogares. Quiero recordar en este contexto la oración que compuso nuestro Padre Fundador en el Campo de concentración de Dachau: “Madre, acógenos solícita, bajo tu manto, para que nuestro caminar sea siempre en el cielo; a quienes acudimos a ti con grandes necesidades, protégenos del hambre, la peste y el fuego” (Hacia el Padre no 501). Les invito a todos a rezar cada día con mucha fe el Santo Rosario y culminar rezando esta oración “Acógenos Solícita” pidiendo por nuestra patria y por el mundo entero, por todos los enfermos, en especial por los más vulnerables, por todos los médicos y por el personal de la salud que se dedican al cuidado y la vida de los demás.
Nuestros obispos del Paraguay afirman en un pasaje de su Carta, que pido leer y reflexionar detenidamente: “En este tiempo de cuaresma, esta situación la recibimos como una invitación de Dios, para prepararnos a la gran fiesta de la Vida, la Pascua, volviendo a renovar nuestro bautismo en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Invitamos al ayuno y la abstinencia, en su práctica habitual. Exhortamos a la conversión, evitando comentarios pesimistas, informaciones falsas, alarmistas y difamantes. También, promovemos la misericordia de cuidar con respeto y caridad de la vida y la salud de todos, cumpliendo con las medidas de prevención divulgadas”.
Queridos hermanos estamos viviendo una Cuaresma especial. Las medidas tomadas nos llevarán forzosamente a estar más “aislados”, recluidos y reunidos en nuestros hogares y en grupos pequeños. Aprovechemos esta situación para unirnos en familia, rezar más juntos y solidarizarnos unos con otros, teniendo en cuenta de modo especial a los que padecen la cruz de toda enfermedad. No nos dejemos vencer por el miedo o el desaliento, el Señor Jesús, que “está todos los días con nosotros” (Cfr. Mt 28,20) nos tiene fuertemente de su mano y nos asegura su presencia llena de misericordia: “Vengan a mi los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré” (Mt 11,28). En esta situación, nos encomendamos filialmente a nuestra querida Madre y Reina y nos ponemos con una gran confianza en sus manos bondadosas: “Como tu Hijo, que durante la vida terrena saciaba y traía consuelo y salud a los enfermos, así con Él pasa ahora entre nosotros bendiciendo en silencio, para darnos el inmenso poder de tus manos de Madre” (HP no 507). Ella es nuestra Reina del Paraguay y tiene en sus manos toda nuestra Patria. A Ella le pedimos que se corone y triunfe victoriosamente.
Desde el santuario Joven estoy en oración por todos ustedes y les imparto mi bendición sacerdotal.
