Mi nombre es Sandra Romero, soy de la Ciudad de Ayolas Misiones. Soy mamá de un niño increíblemente hermoso que es mi regalito del cielo. Soy devota de la Virgen de Schoenstatt.
Formo parte de la Campaña del Rosario como así también de la Campañita del Rosario en mi comunidad. Me casé muy joven, siempre soñé con un matrimonio en donde ambos estemos entregados y podamos servirle a nuestra Madre y a su hijo Jesús.
Después de 8 años de casada logré quedar embarazada. Cuando todo era planes e ilusiones junto con mi marido, con todo lo que implicaba armar el dormitorio de nuestro tan esperado bebé, los planes de Dios fueron totalmente diferentes a los nuestros. Yo llevaba 6 meses de embarazo, un caluroso día de diciembre todo cambió, a un día de la navidad y de nuestro aniversario de bodas mi marido sufre un ataque fulminante al corazón, muriendo prácticamente en mis brazos. Momentos muy fuertes e imágenes que quedaron grabadas en mi retina por muchos años.
Parte de mi vida se iba con él en ese momento… pero debía seguir. Debía luchar tanto como podía para lograr llegar a término de mi embarazo y hacer que ese niño naciera sano. Me tocó dar vida cuando ni yo podía con la mía. Un bebé con problemas de estómago (que si bajaba 100 gr. iba a cirugía), seguido de un diagnóstico mío de un tumor en las tiroides. ¿Qué más podía esperarme?
Después de eso me alejé tanto de nuestro amado Padre, sentía tanto dolor que no entendía por qué venían tantas pruebas a mi vida. Una tras otra, en esos momentos es inevitable hacerse la famosa pregunta: ¿POR QUÉ A MI?
Pero su amor por mí es tan grande que Él nunca se alejó de mí, se valió de ese mismo sentimiento que me causó tanto dolor (la pérdida de mi primer amor) para regresar a mí, se valió del amor para volver a conquistar mi corazón. Puso en mi camino a una persona maravillosa. Que también pasó por pruebas muy difíciles, pero con un corazoncito más preparado que el mío para comprender los planes de Dios y con un amor inquebrantable hacía nuestra querida Madre. ¡De esos amores que solo transmiten mucha PAZ! Es más, diría que su amor por Ella era tal, que me cautivó e hizo que yo también anhelara sentir tanto amor por Ella y hacia su hijo Jesús.
Y como en esta vida las pruebas y las situaciones difíciles forman parte de ella, nuevamente nos tocó pasar por una prueba más que difícil. A consecuencia de una mala praxis mi madre quedó en sillas de ruedas por casi dos años. Fueron momentos realmente duros para nosotros como familia, pero nuestra fe y nuestro amor por Ella era tan grande que durante todo ese tiempo incansablemente rezábamos el rosario todos los días y como Ella no se deja ganar en misericordia mi madre se sanó, volvió a caminar.
Fue en ese momento en que yo decidí formar parte también de la Campañita del Rosario, comprometiéndome a sembrar una semillita de amor hacia Ella y su hijo Jesús en el corazón de cada niño que conocía. En agradecimiento a su infinito amor y su infinita misericordia hacia nosotros. Ella nos ama demasiado y me lo ha demostrado de mil maneras.
¡Ella restaura, Ella sana, Ella lo hace todo nuevo, Ella es amor! Hoy siento que mi corazón le pertenece, siento que está a mi lado a cada instante, a cada segundo de mi vida. Siempre digo que Ella me alza upa.
Y solo puedo decir con propiedad que las situaciones difíciles de la vida tienen un solo propósito: ACERCARNOS MÁS A ELLA Y A SU HIJO JESÚS.
Cuando las cosas van bien agradecemos (si es que lo hacemos). Pero cuando pasamos por situaciones que nos sobrepasan, es ahí donde verdaderamente les buscamos. Rezamos, nos arrodillamos, lloramos, imploramos sin muchas veces saber o imaginarnos que nunca pero nunca podríamos estar más cerca de ellos que en ese momento.
Es ahí donde ellos nos sostienen y donde acaban nuestras fuerzas empieza la de ellos. Todo en esta vida tiene un propósito y solo logramos comprenderlo con el tiempo.
Hoy día sé que todo lo que me tocó pasar fue para que pudiera sentir cuán grande es su amor por mí. Me siento su hija mimada y sé que por más que se vuelvan a presentar pruebas y situaciones difíciles todo estará bien porque su amor me sostiene y no me llevará nunca donde su gracia no me proteja.
