Hace 22 años atrás, todo era aún un sueño, un anhelo, una conquista. Hoy es una realidad que hace que el corazón explote de alegría, el alma encuentre paz y la mente una respuesta en esa dulce mirada.
Para nuestro Director Nacional del movimiento en Paraguay, el Padre Martín Gómez el Santuario es un oasis en medio de la ciudad, «un oasis de paz, así lo defino yo, en donde hay veces en medio del caos, del ajetreo, de la vida cotidiana, en medio de una ciudad en el Santuario con la Mater sentimos paz, experimentamos su presencia, que nos regala tranquilidad», destacó el P. Martín.
También cree que es una gran fuente de bendición, porque el Santuario Joven es un pulmón espiritual , un lugar donde muchísima gente acude a recibir la gracias del Señor, a rezar, a estar con la presencia de nuestra madre que es alimentado con el sacramento de la eucaristía, la confesión.
«Y por último creo que es cenáculo, un lugar donde también la Mater pide para nosotros -como lo hizo en Jesusalén- la presencia del espíritu santo que nos da la fuerza para salir y volver a nuestros hogares, a nuestras familias, lugares de trabajo, estudio y ser instrumento de ella en medio de la ciudad».

UN POCO DE HISTORIA
Sin dudas desde que ELLA se instaló hace 22 años allí, irradia sus gracias, por lo que el actual rector del Santuario Joven, el Padre Alfredo Pereira recordó que cuando vinieron los primeros Padres Palotinos y Hermanas de María a Sudamérica, en ellos estaba la idea de hacer un nuevo Schoenstatt, algo grande, con parques, con pinos y claramente ese fue el modelo que fueron reproduciendo en Argentina y Chile. Santuarios lejos de la ciudad, en un lugar amplio y con mucha naturaleza. Apuntaban a replicar el modelo de Schoensttat y el Santuario original.
Pero como todo cambia y se transforma para bien, un nuevo modelo se haría presente.
«En algunos lugares se fue dando de manera casi casual, como en La Plata, donde el Arzobispo lo construyó en el patio de su casa, en el centro de la ciudad de La Plata y esto despertó demasiada vida, porque la gente iba todo los días, ya que era accesible, muy a la mano. Si, bien no era un lugar de mucha naturaleza, verde y pinos, era una capillita que no paraba. Después hay un modelo que se llama campanario, que se bendijo en el año 1991, en medio de un barrio residencial y también explotó», resaltó el P. Alfredo.

Sobre como se hizo realidad el Santuario Joven, rememoró que el entusiasmo nace de campanario, hizo hincapié en que Tupãrenda es único y hermoso, pero era ir a pasar una jornada o el día, porque era prácticamente inaccesible para una visita semanal incluso.
Y para que un movimiento crezca en mayor número y profundidad espiritual se necesita de mucho contacto con el Santuario.
«La desventaja claramente, es que uno al tener un Santuario accesible deja de visitar las parroquias, los Santuarios tienen tanta vida que se arma una vida casi parroquial. Por eso creo que es muy importante un equilibrio sobre los dos modelos, tener un Santuario accesible, que permita un sano desarrollo y crecimiento numérico y espiritual de la familia, como también un Santuario Nacional, grande, donde se pueda hacer retiros, aislarse del ruido, de las actividades de la ciudad para encontrarse con mayor profundidad con Dios».
