Con más de 20 años que se viene realizando esta peregrinación, hoy día ya es una tradición que va atravesando fronteras, y cuando decimos que va atravesando fronteras no solo nos referimos a que pasamos por Argentina para luego llegar a Santa María, Brasil. Sino que en los últimos años esta peregrinación cuenta con pasajeros o peregrinos de todas las edades, y de distintas ramas y hasta gente que no pertenece al movimiento de Schoenstatt.
En los primeros tiempos solo iba a Santa María el misionero de la Campaña del Rosario con el anhelo de conocer más a profundidad acerca de la vida y misión de Don Joao Pozzobon, el iniciador de la Campaña del Rosario. En estos últimos 3 años percibimos que cada vez más gente está interesada en aprender sobre la vida de este santo de nuestros tiempos, experimentar las gracias del Tabor y caminar tras las huellas de nuestro querido Padre Fundador, quien estuvo 10 veces en aquel maravilloso lugar. Chicos de la Juventud masculina, chicas de la Rama de Profesionales, muchos matrimonios de la rama familiar, incluso con sus hijos y por supuesto misioneros de la Campaña, entre estos los que van por primera vez o aquellos misioneros que reviven esta alegría en el lugar de Gracias. Incluso este año llamó la atención que meses antes de la partida los cupos ya estaban llenos.
Partimos desde el Santuario Joven el jueves 30 de agosto, pasando por el Ka´aró, en Brasil, lugar en donde fue martirizado nuestro primer santo paraguayo, San Roque González de Santacruz. Allí se vive un lindo compartir, con un pequeño teatro reviviendo la escena del martirio, en el mismo participan los mismos peregrinos como los actores.
Recibidos por las Hermanas de María, encabezada por la hermana María Francisca responsable de las peregrinaciones y por el postulador de la causa de canonización de Don Joao, el padre Vandemir, quienes nos acompañaron en todo momento, llegamos a Santa María al mediodía del 31, hay que destacar que las comidas allá son excelentes. Luego del almuerzo la ubicación en el centro mariano, un hermoso lugar con todas las comodidades.
Posteriormente inicia el amplio programa establecido, en donde vivimos adoración al Santísimo en el Tabor, una adoración realmente especial, caminamos tras los pasos del Padre Kentenich por Santa María, incluso ingresamos a su habitación que se mantiene intacta. Pudimos conocer acerca de los inicios de la Campaña del Rosario, visitamos la casa de Don Joao Pozzobon, hoy día es un museo lleno de objetos personales y de la campaña que él inició, conocimos su sacrificado trabajo, y compartimos un momento de oración junto a la tumba de Don Joao.
Los días siguientes también estuvieron cargados de actividades y alegrías, fuimos recibidos por el hijo de Don Joao, Humberto Pozzobon, quien tiene un tremendo parecido a su padre, conocimos las tradiciones del pueblo en donde nació Don Joao, la capillita blanca, fuimos al Santuario de Itaara, santuario de los hermanos de María de Schoenstatt, un lugar maravilloso y de mucha paz. Pero, sobre todo, cada uno de estos momentos los vivimos en comunidad, inspirados por el arduo trabajo apostólico de Joao Pozzobon, queremos ser Héroes hoy, no mañana…
Testimonio de Nilda Gimenez:
La Madre y Reina Victoriosa en todos sus Santuarios nos educa a quienes aspiramos ser hijos ante Dios y con Jesús en la fuerza del Espíritu Santo nos regala abundantes gracias.
Es lo que verdaderamente sentí al partir del Santuario Joven y llegar al Santuario Tabor, así como también hemos tenido la dicha de llegar al Santuario de Itaara, el primer Santuario Masculino de Latinoamérica… sólo la fuerza del Espíritu Santo que siempre está presente donde está la Mater es la que ayuda a dimensionar la gracia que sentí en esa experiencia maravillosa.
Sin olvidar la visita de la capilla Blanca que Don Joao Luiz Pozzobon, el siervo de Dios, que tan gentilmente nos explicó el Padre Vandemir, así como la hermana Francisca cuando nos acompañaban en todo momento de la peregrinación desde que pisamos suelo brasileño.
