«Debemos estar en las cosas del Padre»

Celebramos hoy (viernes 18 de octubre de 2019), aquí en Tupãrenda, los 105 años de aquél primer 18 de octubre en que el Padre José Kentenich junto con los jóvenes de esa primera generación sellaron la primera Alianza de Amor con María. Ellos no hicieron otra cosa que ponerse totalmente a disposición de la Mater para ser sus instrumentos, sus apóstoles. Celebramos también el 18 de Octubre en este año, en que en Paraguay conmemoramos los 60 años de la Fundación del Movimiento de Schoenstatt. Un 31 de mayo de 1959, un pequeño grupo reunido en el Colegio Monseñor Lasagna, se comprometía con la Mater, consagrándose a Ella con audacia filial.

Hace 60 años que la semilla de la Alianza de Amor cayó en la fecunda tierra guaraní, germinó, fue creciendo en numerosos corazones generosos y fue dando abundantes frutos hasta el día de hoy… Hoy celebramos, especialmente también, los 38 años de la bendición de este nuestro querido Santuario de Tupãrenda. Miles de personas -entre ellas también todos nosotros-, hemos peregrinado hoy a este lugar de gracias incluso desafiando la lluvia y las inclemencias del tiempo. Hemos venido con nuestros corazones cargados de anhelos, súplicas… penas, y alegrías; con sentimientos y expresiones de arrepentimiento, de gratitud… Pero, sobre todo, hemos peregrinado a la Casa de nuestra Madre para renovar nuestra Alianza de Amor con ella; hemos venido para volver a ponernos en sus manos como sus hijos fieles y sus apóstoles e instrumentos generosos…

“Aliados con María, apóstoles por la vida y la familia” es el lema que se ha escogido para esta fiesta de hoy. El objetivo y el lema de nuestra familia de Schoenstatt paraguaya para estos 2 años nos lanzan en esta misión por el cuidado de la familia y de la vida. En el Evangelio que acabamos de escuchar (cfr Lc 2,46-52), vemos como María y José, con un corazón preocupado, buscan a su hijo que se les ha perdido y lo encuentran en el templo, ocupado en las “cosas de su Padre”, como Él mismo les dice. Jesús nos enseña que debemos estar en las cosas del Padre, que debemos ocuparnos en buscar solo su voluntad, como rezamos en el Padrenuestro cada día. Cuidar la vida y la familia es lo que la Santísima Trinidad, fuente de toda vida, nos pide urgentemente. Y eso queremos hacer en alianza y unión con María.

1) Aliados con María, queremos ser apóstoles en el cuidado de la vida. Desde nuestros santuarios queremos contribuir en la forjación de una cultura de la vida, en todas las dimensiones y aspectos que eso implica.

– Aliados con María, queremos ser apóstoles de la vida, defendiendo la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. Solo el Dios Creador es el único dueño absoluto de toda vida. ¡Con María, Madre de la Vida, rechazamos totalmente el aborto, homicidio de una persona inocente, y decimos SÍ y defendemos y cuidamos las 2 vidas!

– Aliados con María, queremos ser apóstoles de la vida, cuidando también nuestra salud y la de los demás con todo lo que ello pueda implicar. Cuidamos nuestro cuerpo como templo del Espíritu Santo.

– Aliados con María, queremos ser apóstoles de la vida, cuidando también la vida de nuestra alma, viviendo en Gracia de Dios, en alianza con Él, y luchando contra todo pecado y mal, que es lo que genera la muerte. 

– Aliados con María, queremos ser apóstoles de la vida preocupándonos y sirviendo a nuestros hermanos más vulnerables y necesitados: a los pobres y marginados, a los enfermos, a los niños y ancianos abandonados… ser apóstoles de la vida es también ser instrumentos de justicia y solidaridad… agentes de cambio para combatir la pobreza y exclusión en la que viven muchos hermanos nuestros a lo largo y ancho del país…

– Aliados con María, queremos ser apóstoles de la vida luchando contra el flagelo del narcotráfico y de las drogas, del alcoholismo, y de tantas otras adicciones que destruyen numerosas personas y familias.

– Aliados con María, queremos ser apóstoles de la vida, oponiéndonos con coherencia de vida y honestidad, contra toda forma de corrupción, ya que ella es un verdadero cáncer que aniquila y mata la vida social, socavando los fundamentos de la justicia y la paz de toda nación.

– Aliados con María, la “Mujer vestida de sol”, queremos cuidar, respetar a cada una nuestras mujeres paraguayas. Queremos cuidarlas de toda violencia machista, de todo abuso, explotación y toda forma de discriminación. En cada una de nuestras niñas, jóvenes, de nuestras madres, esposas, abuelas, de nuestras mujeres consagradas… queremos ver siempre el rostro de María, Madre de la vida.

– Aliados con María, somos apóstoles de la vida, cuidando nuestro medio ambiente. Queremos cuidarlo tomando conciencia, evitando ensuciar y contaminar, cuidándonos de envenenar el aire, las aguas, las tierras, los campos ¡Cuidemos este hermoso jardín común que es el Paraguay!

2) En Alianza con María, queremos ser apóstoles de la familia. “Nuestro Dios, en su misterio más íntimo, no es una soledad, sino una familia”, llegó a decir San Juan Pablo II (cfr. Homilía 28 de Enero de 1979) refiriéndose a la Santísima Trinidad, que es una comunidad de personas unidas en el amor. Y el ser humano, hecho como varón y mujer a su imagen y semejanza, está llamado a ser feliz por medio del amor, viviendo con y para los demás.

– El evangelio de hoy (viernes 18 de octubre de 2019) nos muestra un pasaje en la vida de la familia más santa que ha habido en toda la historia: la Sagrada familia de Nazareth. El Padre Kentenich dijo en una oportunidad, que Jesús nos enseñó mucho con el hecho de haber vivido en su casa, con su familia, durante los 30 años de su corta vida en la tierra: Él nos quiso mostrar el inmenso valor y el tesoro tan preciado que es cada familia humana. Nos quiso mostrar el valor de la familia de cada uno de nosotros. Y como todo lo que es valioso, debemos cuidarlo, apreciarlo, protegerlo, luchar día a día para que crezca y sea mejor.

– Aliados con María somos apóstoles de la familia, cuidando nuestras propias familias: los esposos amándose y cuidándose en mutua fidelidad; los papás cuidando y educando con cariño a sus hijos; los hijos cuidando a sus padres, sobre todo cuando ellos van envejeciendo o se enfermen… cuidarnos y querernos entre hermanos… entre parientes.

– Aliados con María somos apóstoles en la familia rezando en nuestros hogares, poniendo en práctica la Palabra de Dios, y respetando los 10 mandamientos de vida que Dios nos reveló y que se fundan todos en el Amor.

– Aliados con María, somos apóstoles en nuestra familia trabajando cada día con honestidad y contribuyendo a la unión y la paz de nuestras familias, sirviéndonos y lavándonos los pies los unos a otros, como nos enseñó Jesús.

-Aliados con María, somos apóstoles en nuestra familia desterrando todo egoísmo, toda forma de agresividad y orgullo.

– Aliados con María, queremos ser apóstoles en nuestras familias con ese gesto amable, el perdón ofrecido y pedido con humildad cada vez que es necesario, cuidando los momentos de encuentro y de diálogo.

– Aliados con María, queremos ser apóstoles creando ambientes familiares en nuestros lugares de trabajo, en nuestros barrios, en nuestras escuelas.

– Aliados con María, queremos ser una gran familia de Schoenstatt en todo el Paraguay. Queremos esforzarnos por ser una familia comprometida, que, con gestos concretos de comunión y fraternidad, se une en la gran misión nacional: construir en el Paraguay, la “Nación de Dios, Corazón de América”.

– Aliados con María, queremos renovar cada día, nuestra disposición para hacer de nuestro país una verdadera patria, una tierra donde todos, como hermanos, podamos vivir con justicia, dignidad y en paz.

– Aliados con María, queremos contribuir para hacer de nuestra Iglesia católica, la gran familia de Dios, instrumento y signo de comunión entre los hombres. Queremos hacer nuestro el ardiente anhelo de Jesús: “Que todos sean uno, como Tú, Padre y yo somos uno” (Jn 17,21)

Queridos hermanos, en esta noche, agradecidos por el inmenso regalo de la Alianza de amor, desde nuestro santuario de Tuparendá, le volvemos a decir a nuestra Madre: “Madre tres veces admirable, consérvanos siempre como instrumento tuyo, haz que con amor, hoy y todos los días, nos pongamos a tu servicio” (PK, en Hacia el Padre estrofa nº 606) . ¡Haz, Madre, que seamos tus apóstoles para cuidar la vida y la familia!

Amén.

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